El examen de Gestión Procesal por acceso libre tiene tres ejercicios obligatorios y eliminatorios: un test teórico de 100 preguntas, un caso práctico de 10 preguntas tipo test y un ejercicio escrito de cinco preguntas de contenido procesal. En la convocatoria vigente, las tres pruebas se realizan el mismo día, en un único acto y una a continuación de otra.
La referencia oficial es la Orden PJC/1549/2025, de 22 de diciembre, publicada en el BOE el 30 de diciembre de 2025. Esta convocatoria permite entender con precisión cuántas preguntas incluye cada ejercicio, cuánto tiempo hay para resolverlo, cómo penalizan los errores y qué puntuación mínima se necesita.
Gestión Procesal no se prepara únicamente memorizando el temario. El proceso selectivo exige tres capacidades distintas: reconocer la respuesta correcta con rapidez, aplicar la normativa a un supuesto y redactar contenido procesal de forma ordenada sin consultar textos. Una preparación eficaz debe entrenar las tres desde el principio.
Cómo es el examen de Gestión Procesal en 2026
La oposición consta de tres ejercicios:
- Un cuestionario teórico de 100 preguntas tipo test sobre los 68 temas del programa.
- Un cuestionario de 10 preguntas tipo test referido a un caso práctico.
- Cinco preguntas escritas sobre los bloques procesales del temario.
Todos los ejercicios son obligatorios y eliminatorios. Suspender cualquiera de ellos impide continuar en el proceso, aunque la puntuación de los demás sea alta. La puntuación final se obtiene sumando las notas de las tres pruebas.
La convocatoria también indica que las plantillas correctoras de los ejercicios con respuestas alternativas deben publicarse en un plazo máximo de dos días desde la finalización de las pruebas.
Primer ejercicio: test de 100 preguntas
El primer ejercicio es teórico, escrito y eliminatorio. Consiste en contestar un cuestionario tipo test sobre todo el programa oficial de Gestión Procesal.
Sus características son:
- 100 preguntas ordinarias y evaluables.
- Cuatro respuestas alternativas por pregunta.
- Una sola respuesta correcta.
- 100 minutos de duración.
- Cuatro preguntas adicionales de reserva.
- Puntuación máxima de 60 puntos.
- Nota mínima de 30 puntos.
Cada respuesta acertada suma 0,60 puntos. Las respuestas incorrectas o con varias opciones marcadas descuentan 0,15 puntos. Las preguntas no contestadas no puntúan ni penalizan.
La fórmula permite interpretar mejor el riesgo. Cuatro respuestas incorrectas eliminan la puntuación obtenida con una respuesta correcta. Por eso no conviene responder de forma impulsiva cuando no puede descartarse ninguna alternativa. En cambio, si se eliminan una o dos opciones con seguridad, la decisión puede ser diferente.
El tribunal propone 104 preguntas: las 100 primeras son las ordinarias y las cuatro últimas quedan como reserva. Si se anula alguna pregunta ordinaria, se sustituye por una de reserva siguiendo el orden establecido.
Qué entra en el primer ejercicio
El test puede preguntar cualquier contenido de los 68 temas. Esto incluye:
- Constitución, igualdad, Administración y Unión Europea.
- Organización del Poder Judicial y Tribunales de Instancia.
- Letrados de la Administración de Justicia y cuerpos de funcionarios.
- Procedimiento civil, recursos, ejecución y medidas cautelares.
- Registro Civil.
- Procedimiento penal y ejecución de sentencias.
- Jurisdicción contencioso-administrativa.
- Proceso laboral.
- Concurso de acreedores.
Las preguntas pueden centrarse en definiciones, órganos competentes, plazos, tipos de resolución, fases procesales, recursos, excepciones o consecuencias jurídicas. La dificultad no reside solo en recordar datos, sino en diferenciar respuestas muy parecidas.
Segundo ejercicio: caso práctico de Gestión Procesal
El segundo ejercicio es práctico, escrito y eliminatorio. Consiste en responder 10 preguntas tipo test relacionadas con un caso práctico planteado por el tribunal y vinculado al contenido del programa y a las funciones propias del cuerpo.
La estructura oficial es:
- 10 preguntas ordinarias.
- Dos preguntas de reserva.
- Cuatro alternativas por pregunta.
- 30 minutos de duración.
- Puntuación máxima de 15 puntos.
- Nota mínima de 7,5 puntos.
Cada acierto suma 1,5 puntos. Cada respuesta incorrecta o múltiple descuenta 0,30 puntos. Las preguntas no contestadas no puntúan.
Aunque hay menos preguntas que en el primer ejercicio, cada una tiene más peso. Un error puede afectar mucho a la nota y el tiempo disponible obliga a leer el supuesto con método. No se trata de localizar palabras familiares, sino de identificar la jurisdicción, el procedimiento, el momento procesal y el órgano competente.
Cómo resolver un caso práctico
Una secuencia útil es:
- Leer primero el supuesto completo sin detenerse demasiado en los detalles.
- Identificar la jurisdicción y el tipo de procedimiento.
- Localizar quiénes son las partes y en qué fase se encuentra el asunto.
- Subrayar mentalmente fechas, plazos, resoluciones y actuaciones relevantes.
- Leer cada pregunta de forma independiente y volver al dato concreto del supuesto.
- Comprobar si la respuesta depende de una regla general o de una excepción.
El error más frecuente es responder según lo que parece lógico en lugar de aplicar la norma procesal. Otro fallo habitual es mezclar reglas de procedimientos distintos. Por ejemplo, una actuación correcta en el juicio ordinario puede no serlo en un verbal, o un recurso disponible en una resolución puede no proceder contra otra.
Tercer ejercicio: cinco preguntas escritas
El tercer ejercicio diferencia especialmente a Gestión Procesal de los otros cuerpos generales. Es una prueba teórica, escrita y eliminatoria en la que hay que contestar cinco preguntas de contenido procesal sin ayuda de textos.
La convocatoria establece:
- Cinco preguntas.
- 45 minutos de duración total.
- Un máximo de cinco puntos por pregunta.
- Puntuación máxima de 25 puntos.
- Nota mínima de 12,5 puntos.
- Espacio de respuesta limitado por el tribunal.
Las preguntas se extraen de los temas 17 a 39 y 43 a 67. Esto comprende proceso civil y penal, así como los bloques contencioso-administrativo y laboral. Quedan fuera de esta prueba específica los temas comunes 1 a 16, Registro Civil 40 a 42 y concurso de acreedores del tema 68, aunque sí pueden aparecer en el test y en el caso práctico.
El tribunal valora la capacidad de análisis, la sistemática y la expresión escrita. No basta con incluir datos correctos de forma desordenada. La respuesta debe seguir una estructura, utilizar terminología jurídica adecuada y cubrir el núcleo de la pregunta dentro del espacio y el tiempo disponibles.
Cuánto tiempo dedicar a cada pregunta
Si se reparten los 45 minutos de forma uniforme, hay unos nueve minutos por pregunta. En la práctica conviene reservar unos minutos iniciales para leer las cinco cuestiones y elaborar un esquema mínimo, además de un pequeño margen final para revisar.
Una distribución posible es:
- Tres minutos para leer y ordenar las preguntas.
- Ocho minutos por respuesta.
- Dos minutos finales para revisar omisiones, numeración y legibilidad.
No es una regla rígida. Algunas preguntas exigirán más extensión y otras podrán resolverse con mayor rapidez. Lo importante es evitar que una respuesta absorba tanto tiempo que obligue a dejar otra incompleta.
Cómo estructurar las respuestas
Una respuesta clara puede seguir este orden:
- Definición o encuadre jurídico.
- Requisitos o presupuesto de aplicación.
- Competencia y sujetos intervinientes.
- Tramitación o fases principales.
- Resolución, efectos o recursos cuando formen parte de la pregunta.
No siempre será necesario utilizar los cinco apartados. La estructura debe adaptarse al enunciado, pero conviene responder con un orden reconocible. Los párrafos breves, la terminología precisa y una secuencia lógica facilitan la corrección.
Qué puntuación máxima puede conseguirse
La suma de los tres ejercicios permite alcanzar un máximo de 100 puntos:
- Primer ejercicio: hasta 60 puntos.
- Segundo ejercicio: hasta 15 puntos.
- Tercer ejercicio: hasta 25 puntos.
Para superar cada prueba se necesita al menos la mitad de su puntuación máxima: 30, 7,5 y 12,5 puntos respectivamente.
Al ser ejercicios eliminatorios, no es posible compensar un suspenso con una nota excelente en otra prueba. La estrategia debe buscar equilibrio. El primer ejercicio tiene el mayor peso numérico, pero el tercero puede marcar grandes diferencias entre aspirantes porque exige recuperar y redactar el contenido sin alternativas que orienten la respuesta.
Cómo preparar el test de Gestión Procesal
Los test deben entrar en el plan desde la primera vuelta al temario. Al principio pueden hacerse por temas para comprobar la comprensión. Después deben agruparse por bloques y, finalmente, convertirse en simulacros de 100 preguntas con tiempo real.
Conviene registrar cada fallo según su causa:
- Desconocimiento de la norma.
- Confusión entre conceptos similares.
- Error de lectura.
- Duda entre regla y excepción.
- Mala gestión del riesgo.
- Falta de tiempo.
No todos los fallos se corrigen igual. Si se desconoce una materia, hay que volver al contenido. Si se lee mal, deben entrenarse preguntas bajo presión. Si se confunden recursos o plazos, ayuda construir tablas comparativas. El cuaderno de errores debe servir para decidir qué repasar, no solo para acumular preguntas falladas.
Los simulacros deben respetar los 100 minutos. Entrenar sin límite de tiempo puede mejorar conocimientos, pero no reproduce la exigencia real de contestar aproximadamente una pregunta por minuto.
Cómo preparar los casos prácticos
El caso práctico debe estudiarse al mismo tiempo que los procedimientos. Después de aprender una fase procesal, conviene resolver preguntas aplicadas sobre esa fase. Esperar a terminar los 68 temas para comenzar los supuestos suele producir una sensación de bloqueo.
Una preparación progresiva puede dividirse en tres niveles:
- Casos cortos centrados en una sola materia.
- Supuestos que mezclan varias fases del mismo procedimiento.
- Simulacros completos de 10 preguntas en 30 minutos.
Tras cada caso, hay que justificar las respuestas con la norma. Memorizar la opción correcta sin entenderla ofrece poco valor porque el examen puede presentar la misma regla mediante hechos diferentes.
Cómo entrenar el ejercicio escrito
El tercer ejercicio necesita un entrenamiento específico. Leer y subrayar no desarrolla la capacidad de redactar cinco respuestas en 45 minutos.
Al comienzo pueden utilizarse ejercicios de cinco minutos: definir un concepto, enumerar requisitos o resumir una fase. Más adelante se pasa a preguntas completas con ocho o nueve minutos de límite. La última etapa son simulacros de cinco preguntas seguidas.
Una buena práctica es comparar la respuesta con el epígrafe oficial y comprobar:
- Si se ha contestado exactamente a lo preguntado.
- Si falta algún apartado esencial.
- Si el orden facilita la lectura.
- Si hay afirmaciones vagas o imprecisas.
- Si la extensión cabe en el espacio disponible.
- Si la letra continúa siendo legible bajo presión.
La literalidad puede ser importante, pero no debe destruir la claridad. El objetivo es expresar el contenido jurídico con precisión, sistemática y capacidad de síntesis.
Plan semanal para preparar los tres ejercicios
Un plan equilibrado podría contener:
- Tres o cuatro sesiones de temario nuevo y repaso.
- Dos bloques de test por temas.
- Un simulacro acumulativo o parcial.
- Dos casos prácticos.
- Tres respuestas escritas breves.
- Un ejercicio escrito completo cada una o dos semanas.
- Revisión semanal del cuaderno de errores.
Cuando se acerque el examen, debe aumentar el peso de los simulacros completos. Aun así, no conviene abandonar el repaso de la norma. Los test detectan lagunas, pero el contenido sigue siendo la base que permite corregirlas.
Errores habituales en el examen
El primer error es preparar únicamente el test porque representa 60 puntos. Esta estrategia deja desatendidos el caso y la prueba escrita, que también son eliminatorios.
El segundo es no entrenar los tiempos reales. Saber resolver una prueba en dos horas no garantiza hacerlo en 100 minutos. Lo mismo ocurre con una respuesta escrita correcta que necesita quince minutos cuando el promedio disponible es de nueve.
El tercer error es contestar demasiadas preguntas al azar. Las respuestas incorrectas penalizan en los dos ejercicios tipo test. La decisión debe basarse en el grado de descarte y en una estrategia ensayada previamente.
El cuarto es escribir todo lo que se recuerda sin atender al enunciado. En el tercer ejercicio se valora la capacidad de análisis y la sistemática. Una respuesta extensa pero desviada puede obtener peor resultado que otra más breve y enfocada.
El quinto es utilizar material desactualizado. La convocatoria vigente incorpora la nueva organización judicial, los Tribunales de Instancia y las Oficinas de Justicia en los municipios. Las preguntas deben practicarse con contenidos coherentes con el programa oficial.
Preguntas frecuentes sobre el examen de Gestión Procesal
¿Cuántas preguntas tiene el examen de Gestión Procesal?
El primer ejercicio contiene 100 preguntas evaluables y cuatro de reserva. El segundo tiene 10 preguntas sobre un caso práctico y dos de reserva. El tercero consta de cinco preguntas escritas.
¿Los errores restan?
Sí. En el primer ejercicio cada fallo descuenta 0,15 puntos. En el segundo, cada fallo descuenta 0,30. Las preguntas no contestadas no puntúan.
¿Cuánto dura el examen?
El test dura 100 minutos, el caso práctico 30 minutos y el ejercicio escrito 45 minutos. En la convocatoria vigente se realizan el mismo día y de forma consecutiva.
¿Qué temas entran en el tercer ejercicio?
Las preguntas escritas proceden de los temas 17 a 39 y 43 a 67: procedimiento civil, penal, contencioso-administrativo y laboral.
¿Se puede aprobar compensando una prueba con otra?
No. Los tres ejercicios son eliminatorios y cada uno tiene su propia nota mínima.
¿Es necesario practicar escritura a mano?
Sí. La prueba debe contestarse sin ayuda de textos, con letra legible y dentro del espacio fijado por el tribunal. La escritura manual bajo tiempo debe formar parte de la preparación.
Array